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Emilio de Villota inició su carrera internacional en Inglaterra en 1976. Allí acudió con las divisas para comprar un Fórmula 2 al equipo de Ron Dennis (más tarde patrón de McLaren), pero cuando llegó, el inglés ya se lo había vendido a otro.

Emilio de Villota encontró entonces algo mejor: un Fórmula 1 a la venta; un monoplaza con motor Ford Cosworth diseñado y construido por el reconocido ingeniero Martin Slater, que había trabajado para varios constructores de renombre y, luego, había fundado su propia marca: Lyncar Engineering (su mujer se llamaba Lynn…).

Los Lyncar de Fórmula Atlantic eran competitivos y, el piloto y preparador de motores, John Nicholson, le encargó un monoplaza de Fórmula 1. Así nació en 1974 el Lyncar 006 como uno más de los “kit-cars” británicos de la época, articulados en torno al motor V8 Cosworth y al cambio Hewland.

 

Lyncar-Ford

 

Nicholson se inscribió por dos veces en el Gran Premio de Inglaterra de F-1, calificándose una vez. Luego, el coche quedó olvidado… hasta que lo compró -completamente desmontado- Emilio de Villota en 1976. Con él se alineó en el campeonato “Shellsport G8 International Series”, un certamen británico en el que podían participar monoplazas de F-1, F-5000, F-2 y Fórmula Atlantic (todos mezclados), que en Inglaterra eran muchos y buenos.

1976 fue un año de aprendizaje y de adaptación al monoplaza, que ya estaba bastante anticuado. Sin embargo era sólido y tenía la misma potencia que los demás, con su motor DFV.

Durante el invierno, Emilio de Villota consiguió involucrar en su proyecto -nada menos- que a Iberia, además de al Banco Ibérico, fundando el equipo “Iberia F-1 Team”, con destino a disputar el calendario europeo de Fórmula 1 y el campeonato Británico de Fórmula Libre.

El Lyncar estaba ya obsoleto para este ambicioso programa, adquiriendo un -más moderno- McLaren M23. Mientras llegaba el nuevo monoplaza, Emilio de Villota comenzó la temporada con el Lyncar bajo los nuevos colores de Iberia. Y el debut no pudo ser mejor: en la carrera inaugural en el circuito de Mallory Park obtuvo la victoria ¡y en la última vuelta! Villota adelantó al líder en la cerrada curva del “Infierno”, cruzando la meta a continuación.

 

Adelantamiento Emilio Villota en la "curva del infierno"

 

Tras ese triunfo -el primero de un español en una carrera de F-1- el Lyncar fue retirado de servicio. Quedó como amuleto del equipo y, a finales de 1978, fue cedido al Museo de Cera de Madrid como complemento a la imagen de Emilio de Villota. Para la ocasión fue repintado amarillo, el color del patrocinador de la temporada, Madom. Allí ha permanecido hasta finales de 2015, cuando Villota negoció con éxito su devolución. Ahora ha sido cuidadosamente restaurado por SMC Junior a su estado original.