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A finales de 1965, Jorge de Bagration y Ramón López ya eran buenos amigos. HISPAKART ya le había preparado al heredero de Georgia un Fiat 1600 para debutar en las carreras automovilísticas. Éste le pidió a Ramón que le acompañara a Roma a recoger un Abarth TC 850 regalo de su abuela. De vuelta de Italia, López propuso pasar por la fábrica de Tecnokart, a primera vista un simple cobertizo pero de donde salían karts de prestigio mundial. Ramón se pasó un buen rato tomando medidas ya que tenía la intención de fabricar su propio Fórmula IV.
HISPAKART F IVUna vez en el taller, tras tomar la decisión de apostar por esta categoría y soldar algunas piezas, Jorge se presentó con un auténtico Tecno K250. El preparador madrileño reconoce con cierta malicia que se limitó a copiar íntegramente dicho modelo sin pedir permiso ni solicitar ninguna clase de licencia a Tecnokart.
Llegó a montar 26 chasis completos junto con un total de recambios para otros 50 que nunca se llegaron a montar. No fue un gran negocio para HISPAKART la Fórmula IV y según confiesa Ramón estuvo a punto de llevarle a la ruina ya que muchos se llevaban sus F-IV sin pagarlos del todo.
«Probábamos los coches en una carretera desierta cercana a las instalaciones del INTA, al lado de Torrejón. A primeros de septiembre de 1966 asfaltaron la recta de salida y la curva de final de recta, así que nos íbamos allí a probar los coches, subiendo y bajando por la recta principal». Ramón López y sus Hispakart F IV fueron los primeros coches de carreras que rodaron el novísimo circuito del Jarama.

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