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Nacido en 1957 -hace 60 años- el SEAT 600 significó para España la popularización del automóvil: un vehículo de producción nacional, asequible, fiable y capaz para una familia. Era el primer coche para muchas de ellas y también el punto de partida de una nueva cultura y de un nuevo nivel económico y social. 

 

SEAT 600 - Cartel

Aunque Renault desembarcó unos años antes, fue SEAT quien conquistó el mercado automovilístico nacional de los años ’60 gracias a un modelo mítico: el 600. Nacido como FIAT en Italia (donde, en cambio, fue su pequeño pariente -el 500- quien obtuvo la gloria…) era el vehículo ideal para un mercado aún por desarrollar, como el español.

La nueva «clase media» por fin podía acceder -aún con gran esfuerzo económico y de financiación- a un automóvil capaz para toda la familia: la era de la movilidad había comenzado.

Entre 1957 y 1973, SEAT vendió más de setecientas mil unidades en múltiples variantes: berlina, descapotable, comercial y hasta como «autobastidor» para recarrozar. Y, después, su cadena de producción fue reutilizada en otros países… Un modelo más que rentable.

 

Durante los tres lustros largos de producción tan solo tuvo cuatro variantes (cinco, si contamos el alargado 800). La versión de lanzamiento (la denominaremos «N») era idéntica a la fabricada en Italia en 1957 y, de hecho, hasta 1960 los SEAT 600 siguieron empleando -cada vez en menor medida- componentes procedentes de Italia.

 

SEAT 600El SEAT 600 N se distinguía por sus pilotos de intermitencia en forma de lágrima sobre las aletas delanteras e instrumentación muy rudimentaria (ni siquiera llevaba «chorrito» limpiaparabrisas), pero también por su primitivo motor de 633 cc y apenas 21,5 CV, con filtro de aceite centrífugo. La versión descapotable (techo de lona) era una opción muy popular, que proporcionaba ventilación al caluroso habitáculo en verano. Hasta 1963 se produjeron más de 132.000 unidades, gran parte de ellas ya cien por cien «Made in Spain».