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Cuando Álvaro Bautista tenía tan sólo tres años de edad, su padre le fabricó una moto de motocross, un instante en el que este joven talaverano tenía claro que quería ser piloto. Lo que él no sabía era que un par de décadas después se encontraría en la élite del motociclismo mundial y luchando contra los mejores pilotos del planeta.

La infancia de Bautista ligada a las motos siempre estuvo marcada por sus éxitos, pero también por los esfuerzos que tuvo que hacer el piloto de Talavera de la Reina para poder competir al máximo nivel. Con 9 años, Álvaro fue subcampeón de Madrid de minimotos, siendo todo un alevín que competía frente a cadetes e incluso juveniles. En 1997, con 12 años, debutó en la Copa Aprilia 50, y a pesar de correr una carrera menos que el resto, logró terminar el año en una más que meritoria sexta posición final.

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Su talento no pasó desapercibido y Alberto Puig le eligió entre los pocos afortunados que disputaron la Copa Movistar Activa Joven. Tras dos temporadas fue seleccionado como piloto reserva para el Campeonato de España, aunque su periplo en el certamen nacional dio comienzo un año más tarde, en 2001 como piloto del Team Belart. Esta estructura tuvo que retirarse y Álvaro se quedó sin moto. Fue entonces cuando llamó a su puerta el equipo BQR, que le dejaba competir si el abonaba una cantidad de dinero. Bautista aceptó y empezó su progresión meteórica hasta el Mundial de 125cc.

Tras competir con el apoyo del Atlético de Madrid, el equipo de su vida, la casualidad quiso que Clarence Seedorf, futbolista del Real Madrid, lo fichara para su equipo. En su primer año finalizó 20º en la general, logrando una magnífica cuarta posición en Australia como mejor resultado, en una carrera pasada por agua. 2004 y 2005 fueron años en los que Bautista saboreó lo mejor y lo peor del triunfo, un aprendizaje que fue su mejor arma para conquistar el título en 2006 en el equipo de Jorge Martínez-Aspar.

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2007 marca el debut de Álvaro en 250cc. En su primera temporada ya sube a lo más alto del cajón y termina con 2 victorias y 7 podios, además de ser el ‘Rookie del Año’, todo un preludio de lo que quería demostrar en la categoría intermedia. Al año siguiente, las caídas y la irregularidad de comienzo de temporada le apearon de un título que merecía tras cosechar 10 podios de manera consecutiva. En 2009 los problemas llegaron en la segunda mitad del campeonato, cuando marchaba líder. Pese a terminar cuarto, la noticia fue que unas de las grandes marcas le había fichado para subir a MotoGP, Suzuki.

Su etapa con el fabricante nipón le confirió el aprendizaje que todo piloto joven necesita para comprender los entresijos que rodean a la clase reina del motociclismo mundial. Gracias a esta tenacidad, Bautista terminó su primer año de MotoGP con dos quintos puestos en Montmeló y Sepang. Al año siguiente, en 2011 las lesiones y la falta de prestaciones de Suzuki precipitaron la retirada de la casa de Hamamatsu del Mundial, aunque Álvaro ficho por el Team Gresini, con Honda.

Bautista, Czech MotoGP 2011

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En esta estructura llegaron sus mejores resultados, incluidos sus 3 podios (2 en 2012 y 1 en 2014). La progresión de Bautista en Honda se ve frenada por la falta de apoyo oficial por parte de HRC a su equipo, a la vez que el español no es capaz de encontrar el feeling con las suspensiones Showa, inferiores a las Öhlins que utilizaban todos los pilotos Honda de la parrilla menos él. 2014 fue su última temporada en la casa del ala dorada, ya que en 2015 pasó a ser piloto oficial de Aprilia.

La firma de Noale regresaba al Mundial de MotoGP y eligió a Bautista como su piloto número 1. El talaverano no ha decepcionado en su primer año con la RS-GP, logrando acabar en el top-10 en un par de carreras y sumando 31 puntos en la general. Todo ello con una moto que no había realizado ningún test previo hasta que la cogió el primer día. En 2016, con una moto mucho más mejorada, se espera que Álvaro sea capaz de estar de forma asidua en el top-10 y vendrá a MotoMadrid 2016 para contarnos cómo se encuentra y cuáles son sus esperanzas para este nuevo reto.

En definitiva, la carrera de Bautista ha estado llena de éxitos pero también de reveses que han hecho madurar a uno de los pilotos del paddock que más tiene los pies en la tierra. Querido por toda la afición al motociclismo, y no sólo la española, Bautista sigue empleándose a fondo para volver a ser competitivo y regresar a las posiciones de privilegio, el lugar donde su talento y él mismo merecen estar. Si quieres conocerlo en persona, no dudes en venir a MotoMadrid 2016.

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