+34 935 159 833 info@ermevents.es

 

Como todo gran mito de la automoción que se precie, la idea de Stratos fue el último paso de un gran camino. Allá por el año 1963, el diseñador Marcelo Gandini se presentó ante Nuncio Bertone en busca de trabajo con tan solo 25 años pero aunque Bertone estaba muy interesado, su por aquel entonces jefe de diseño Girogietto Giugiaro se negó en rotundo. Desconocemos el por qué pero a los dos años Giugiaro salió por la puerta de Carrozeria Bertone para no volver con lo que Gandini entró dentro del equipo de diseño de Nuncio como uno más.

ImageEmpezando por el Miura, Marcelo continuó hacia un concepto de líneas más rectas, futuristas definiendo así su sello característico.  Así nació el Alfa Romeo Carabo, vehículo, que aunque ahora no recordamos mucho, sería una inspiración para la creación del Stratos Zero. El Carabo cuenta por primera vez con puertas en guillotina que veríamos años más tarde en el Countach. A su estética afilada de pura ciencia ficción le acompañaba un V8. De este Carabo, Marcelo pasó en 1970 al Lancia Stratos Zero.

El mito del Stratos se encuentra ya en su Imagenombre. Existen varias versiones y leyendas por las que este coche se llama así. Dicen que por las instalaciones de Bertone pululaba una maqueta de avión muy similar a la estética del Zero. Obviamente este avión se llamaba Stratos y de ahí su nombre. También cuentan que uno de los empleados del proyecto lo empezó a denominar Stratos por ser un diseño procedente de fuera de la estratosfera.

ImageSea como fuera, el Stratos empezó a tomar forma y fue presentado por Bertone en color naranja en el Salón de Turín como la joya de su empresa carrocera. La idea era convencer a Lancia, que recientemente había pasado a manos de Fiat, de crear un nuevo coche para relanzar la marca. El diseño de Gandini era muy bajo, muy ancho y muy corto. Querían reducir todo lo posible el coeficiente de arrastre aerodinámico por lo que el bólido pasó muchas horas en el túnel de viento. Al interior se accedía por el parabrisas con una inclinación igual al morro del coche. El motor se situaba en la parte central y quedaba por delante de las ruedas traseras. Las suspensiones se articulaban independientes en un esqueleto monocasco. Su carrocería en fibra de vidrio le otorgaba un mejor balance en su peso.

En este momento, en el Salón de Turín, entró en acción Cesare Fiorio con tan solo 31 años y una visión pero esto ya da para un segundo capítulo.